Leche recién ordeñada en las calles de Gipuzkoa por Gastronomia Vasca

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Imagina que sales a la calle y te encuentras una vaca y una persona ordeñándola, y que puedes comprar esa leche allí mismo, las 24 horas del día, para llevártela a casa. En muchas localidades guipuzcoanas es posible. Varios municipios disponen de máquinas expendedoras de leche fresca de los caseríos de la zona, una leche de calidad superior a la que podemos encontrar en los tetrabriks de los supermercados.

La primera máquina de leche se instaló en Ordizia en 2009, y visto el éxito que tenía, la idea fue extendiéndose  a otras localidades. A día de hoy hay casi 30 en todo el territorio, pero el número sigue en aumento: Zumarraga-Urretxu, Lazkao, Ordizia, Beasain, Bergara, Azpeitia, Azkoitia, Zestoa, Oiartzun, Errenteria, Usurbil, Irun, Hondarribia, Trintxerpe, Villabona, Hernani, Pasaia, Andoain, Lasarte y en Donostia, en los barrios de Easo, El Antiguo, Amara, Centro, Egia, Gros, Larratxo y Altza.

Leche de caserío, más sabor y más propiedades

El caserío Iztueta de Lazkaomendi (Lazkao) abastece las máquinas de Lazkao, Beasain y Ordizia. “Ordeñamos la vaca y a las 24 horas, aproximadamente, ya está en la máquina”, nos cuenta Marije Intxausti, de Iztueta. “La leche que vendemos en las máquinas es la misma de la vaca, ni le ponemos ni le quitamos nada, tan solo la pasteurizamos para matar las bacterias malas”.

La leche es sometida a una pasteurización baja, que consiste en calentar la leche a unos 72-76ºC, mantener la temperatura durante 20 segundos y bajarla rápidamente a 4ºC. Al tratarse de una pasteurización baja, la leche conserva todas sus propiedades y todo su sabor.

Otras leches, sin embargo, se someten a un proceso más agresivo, se calientan a más de 120 grados (proceso UHT), lo que hace que mueran muchas propiedades y bacterias beneficiosas para la flora intestinal. Además, eso también hace que su sabor sea más débil.

Leche de caserío tiene una caducidad menor, unos 8 días; mientras que otras leches pueden durar hasta 6 meses. Además, éstas son sometidas a más procesos: por ejemplo, le quitan parte de la nata propia de la leche. Aunque la leche diga que es entera, siempre se le quita algo, salen al mercado con 3,2 gramos de grasa por cada 100 ml, mientras que la de caserío tiene alrededor de 3,7-3,8.

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Lunes, 10 Octubre, 2011 - 12:40 pm

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